Para abordar el Pequod
8 11 2009“Llamadme Ismael”, dijo la joven señora Ahab, convenientemente travestida, antes de enrolarse en aquel barco en cuyo alcázar sabía al hombre que la fascinaba, obsesionado por todo aquello que no fuera ella.
“Llamadme Ismael”, dijo la joven señora Ahab, convenientemente travestida, antes de enrolarse en aquel barco en cuyo alcázar sabía al hombre que la fascinaba, obsesionado por todo aquello que no fuera ella.
« Revival Testimonios del caos: Chester Himes »
\"Cuando no tengas nada más inventa ceremonias e infúndeles vida\". Cormac McCarthy. \"La carretera\"
\"España, aparta de mí estos premios\", de Fernando Iwasaki.
| Los perros de agosto |
![]() |
| Precio: 7.50€ |
| Sólo los muertos |
|
| Precio: 14.56€ |
| Algunos textículos |
![]() |
| Precio: 10.40€ |
| La princesa cautiva |
![]() |
| Precio: 8.32€ |
| La noche de piedra - La iniquidad I |
![]() |
| Precio: 16.64€ |
Quizá “travestirse”, u otro gesto vital radical y auténtico, sea la única manera de unirse a aventuras tan malditas como sagradas.
Esto le da otra perspectiva a aquella noche que pasó con Quickquick. (el enorme maorí, no recuerdo muy bien cómo se escribe su nombre)
Queequeg. Y sí, Capitán, si Melville (entre eso y la descripción de Billy Bud, por ejemplo) no tiene un punto gay, que venga Dios y lo vea.
Aryán: interesante reflexión. Sin sacrificio no hay heroicidad, ¿no?
Lo que hace una porque la quieran como no se es!!!