Amores en la guagua: virus mutantes de larga incubación

28 09 2009

guagua2

Pues sí, parece que no sólo la gripe A arrasa, sino que el argumento de los amores en transporte público también es un virus mutante y peligroso, de, en ocasiones, larga incubación y de resistencia a prueba de libros de Raymond Queneau.

Hace un tiempo, yo pasé por lo mismo. Después le ocurrió a Emilio González Déniz y otros imprudentes que no se habían vacunado. Ahora acaba de caer un buen amigo, que explora el interior de la pluma.

¿Quién será el siguiente? ¿Acaso tú?



Desordenar la biblioteca 3

27 09 2009

Hubo otra categoría que no me dio tanto trabajo: ESCRITORES QUE HUBIERAN VIVIDO DE SU CÓNYUGE. Verlaine, por supuesto. Pero, antes, Juan Ramón Jiménez.

ANGLOSAJONES BORRACHINES MONTANDO ESCÁNDALOS EN OTRO PAÍS: Malcolm Lowry, Hemingway (lo traje desde los suicidas), Paul Bowles, Pound (otra vez el mismo impertinente), Durrell… Estos eran legión.

Cuando iba a comenzar con la categoría ALCOHÓLICOS, me paré en seco. Era el momento de servirme un ron y pensar bien en qué estaba haciendo. Había libros sobre las mesas, sobre el sofá y las sillas, en el suelo, en el aparato del televisor. La mitad de las estanterías vacías y las otras ocupadas sólo por el momento, ya que si se me ocurrían categorías que atañeran a otras circunstancias posibles (escritura en otro idioma distinto del propio, haber sido profesor universitario, haber sido traductor, haber sido impotente, haber sido periodista, haber pertenecido al Partido Comunista, haber sido conservador, haber sido bibliotecario, haber pasado hambre, haber tenido un importante desamor, haberse dado a la promiscuidad, haber sido adicto al café, a los opiáferos, a los barbitúricos, al tabaco, a la pornografía, haber crecido en horfandad, haber dejado huérfanos al morir, haber tenido éxito, haber tenido “negros”, haber hecho “de negro” para otros) el antes aparentemente inofensivo e incluso conveniente acto de ordenar mi biblioteca podría llegar a sumirme en una crisis nerviosa, anímica e, incluso, de personalidad, ya que el ron que estaba tomándome y el cigarrillo que acababa de encender me incluían a mí mismo en dos categorías, si no, a largo plazo, en la de los suicidas, además de participar de varias más. Y me imaginaba, el día de mañana, a un pobre diablo, con los libros que he logrado escribir (este mismo) en las manos, con cara de panoli en el centro de una biblioteca devastada por la indecisión. Así que vacié las estanterías que ya había llenado y comencé a colocar libros: Cuentos completos de Afhanasiev, después Rashomon, de Akutagawa, Marinero en tierra, de Alberti, La regenta, de Leopoldo Alas “Clarín”…



Desordenar la biblioteca 2

27 09 2009

La primera: ESCRITORES QUE SE VOLVIERON LOCOS. Ahí podrían comenzar por ir, por ejemplo: Lucrecio, Pound, Hölderlin, Nietzsche. Pero ya surgían los primeros problemas de este nuevo método clasificatorio. De hecho, surgió una duda enorme al pensar en Paul Verlaine, porque no acababa de tener claro que lo de Verlaine con Rimbaud no hubiera sido una locura.

Aunque a Verlaine podría incluirlo en ESCRITORES QUE HUBIERAN TENIDO AL MENOS UNA EXPERIENCIA GAY-LÉSBICA-TRANSEXUAL-BISEXUAL. Me tocaba llevar allá a Pizarnik, a Marguerite Yourcenar, a Lorca, a Cernuda, a Mishima, a Safo (pero también al resto de los griegos clásicos, por si las moscas), a Kavafis, a Rimbaud. Pero, claro, ¿quién me decía a mí que otros no tan evidentes habían vivido experiencias no heterosexuales? Por ejemplo, Stefan Zweig, que me parece el autor más sospechosa y claramente femenino de la historia de la literatura.  Y Melville (lee cómo describe a Billy Budd, lee el capítulo de Moby Dick en que Ismael y el corpulento Queequeg se conocen y pasan la noche y la mañana abrazaditos y dándose calor mutuo mientras se cuentan sus vidas). Decidí dejar esta categoría en suspenso. La siguiente fue: AUTORES QUE SE HAYAN ARRUINADO MÁS DE UNA VEZ. Me traje a Melville, por supuesto. A Balzac, Cervantes, Jack London…

Había empezado mal. Tenía que haber comenzado por donde iba encaminado a hacerlo con las dos autoras que focalizaron la atención en el hecho biográfico. Así que me apresuré a establecer una nueva categoría: SUICIDAS. Entonces vi que tenía que hurtar autores a otras categorías ya establecidas: Lucrecio, Mishima, Pizarnik (vuelve a tu sitio, maga de los silencios), Jack London (aunque ahora se dice que no, pero hasta que no sea oficial…), Zweig (me lo traje para acá). Luego tendrían que estar Virginia Woolf, Plath (por supuesto), Hemingway, Kennedy Toole, Sándor Márai… Cielo santo: Mishima. No había contado con los japoneses. Directamente, me traje a casi todos los japoneses, entre los que destacaban, por supuesto, Akutagawa y Kawabata. De hecho, me cuesta recordar a algún autor japonés que no se haya suicidado, mención aparte de Ishiguro, demasiado británico para ser considerado japonés. (Dejé a Murakami cerca, por si las moscas llega alguna mala noticia).

Luego surgieron otras categorías: ESCRITORES QUE, POR CASUALIDAD, NO HUBIERAN NACIDO EN SU PAÍS. (Cortázar, Ítalo Calvino). ESCRITORES QUE SE HUBIERAN REÍDO DE TODO (Oliverio Girondo, Alfred Jarry, Raymond Queneau y Boris Vian, Quevedo, Dürrenmatt, fueron los primeros, antes de traerme a Cortázar de la categoría precedente). ESCRITORES QUE HUBIERAN SIDO INCOMPRENDIDOS EN SU ÉPOCA. Llegados a este punto, me negué a desordenar los estantes de mis suicidas, y me limité a empezar por Cioran, Quevedo (a quien me traje de la categoría anterior), Kafka, Proust, Anthony Burguess y Jim Thompson. Aunque después cogí los libros de Thompson y lo llevé a la categoría de ESCRITORES QUE SE HAYAN ARRUINADO MÁS DE UNA VEZ.

Otra circunstancia bastante común: la cárcel, el exilio, el confinamiento. Así que se imponía una nueva categoría: ESCRITORES QUE HAYAN SUFRIDO MEDIDAS JUDICIALES O SE HAYAN EXILIADO, VOLUNTARIA O FORZOSAMENTE. Chester Himes, O’Henry, Virgilio, Quevedo (hubo que moverlo nuevamente), Cervantes, Unamuno, Pedro García Cabrera, Federico García Lorca (definitivamente, decidí suprimir la categoría que se refería a las opciones sexuales; al fin y al cabo, tiene para mí una importancia igual a cero lo que la gente haga o prefiera hacer en la cama y cualquiera que base su obra en esas preferencias, me interesa menos que la neurastenia en el escarabajo pelotero, dicho sea por individuos como Jaime Baily), Miguel Bonasso, la mayor parte de la Generación del 27,  Solzchenisyn, Nabokov, Monterroso, Thomas Mann, Rilke, Pound (qué problema con Pound), la mitad del Boom Latinoamericano…



Desordenar la biblioteca 1

27 09 2009

No hablo de las bibliotecas públicas o pertenecientes a centros culturales o educativos. Esas disponen de unos seres generalmente malhumorados que se pasan la vida pidiéndote silencio y que, cuando les hablas, parece que te escuchan, pero en realidad están preguntándose qué harán hoy para almorzar o pensando en paradisíacas playas de las Islas Griegas. Me refiero a las otras, esas que tiene cada uno en casa. Esas, ¿cómo mantenerlas en orden?

No es frecuente, pero de vez en cuando ocurre. Finaliza tu temporada de exámenes o acabas una serie de artículos o terminas de escribir una novela o, simplemente, sacan de la parrilla el programa de televisión para el que trabajabas. Entonces toca recoger todos esos libros que has ido sacando y utilizando para preparar exámenes, redactar artículos, escribir novelas o, simplemente, buscar ideas con las que alimentar esa tonelada de guiones que antes debías entregar cada semana. Toca recogerlos y ponerlos en su sitio. Y es en esos momentos, cuando te replanteas el orden.

Hay quien ordena su biblioteca por temas. Esas personas lo pasarán fatal cuando les toca ubicar los Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau o el Tristam Shandy. Y ni quiero imaginar cómo lo pasarán cuando les toque ubicar El Quijote. También hay quien opta por atender al género (literario). Los imagino con sus ejemplares de Crimen, de las Iluminaciones o de Un bárbaro en Asia, con cara de tontos delante del anaquel, pensando en la seria posibilidad de mudarse a algún país frío, donde aún haya estufas de carbón que sea necesario alimentar.

No quiero ni siquiera mencionar las deficiencias de otros criterios, como el del tamaño, el color o el número de página, más arbitrarios, pero no menos inútiles que el de la nacionalidad del autor (¿qué hacer con Danilo Kis, con Vladimir Nabokov?) o la lengua en la que fueron escritos originalmente (Beckett, por ejemplo, incluiría dos categorías).

Por mi parte, hace años que mi amigo y censor Antonio Becerra (en una noche en que vaciamos, según recuerdo, tres cuartos de botella de Pernod) me dio un consejo que, hasta el día de hoy, he seguido a rajatabla: la literatura se ordena por estricto orden alfabético del primer apellido del autor. Punto.

Pero hace poco, en la última ocasión en que me tocó convertir mi salón (que hace las veces de biblioteca, cuarto de trabajo, comedor, sala de ver la tele, escuchar música o, si hay suerte y con quién, lugar de inicio de juegos amorosos) en un lugar habitable, recogiendo los volúmenes que pululaban por rincones inapropiados, tras haber sido extraídos de los anaqueles para su consulta o tras haber sido adquiridos (mediante compra, préstamo, robo u obsequio) en los últimos meses, di en la cuenta de una curiosa coincidencia. A causa del azar alfabético, Alejandra Pizarnik y Sylvia Plath no sólo compartían estantería, sino que se unían, así, muy amiguitas, contratapa contra tapa, en una Antología Poética de la primera y un ejemplar de Ariel de la segunda. Ya alguna vez me había llamado la atención cómo el alfabeto, mi incontinencia como comprador y/o mis lagunas bibliófilas hacían que Juan Marsé quedara junto a José Luis Martín Vigil, Poe tentarrujando lascivamente a Ezra Pound o Voltaire rozándose con Kurt Vonnegut. No obstante, las coincidencias biográficas de Pizarnik y Plath (ambas poetas hasta la médula; ambas desequilibradas; ambas suicidas) me llamaron la atención sobre cómo el alfabeto imita a la vida.

Una persona importante para mí me sugirió entonces un nuevo modo de ordenar mi biblioteca: el orden biográfico. Tras meditar sobre las ventajas e inconvenientes del nuevo sistema y tras mucho reflexionar (copa de vino en mano) sobre las circunstancias comunes en las peripecias vitales de muchos escritores, comencé a pensar en las posibles categorías, de las cuales paso a exponer las más importantes.



Imperfecciones 4

27 09 2009

fuego

El caballero entra victorioso en la capital del reino, a lomos de su noble corcel, con la doncella a la grupa y la cabeza del dragón arrastrada por la mula de su escudero.

El rey concede al caballero la mano de la doncella. Los esponsales se celebran rápidamente, con pompa, fasto y boato dignos de tal ocasión.

En la noche de bodas, tras retirarse a sus aposentos, la doncella y el caballero ocupan el tálamo y consuman, como es costumbre y santo deber, el matrimonio. Después, agotado, el caballero se sume en el más profundo y dulce de los sueños.

De madrugada, sin embargo, unos sollozos quiebran su descanso. La recién desposada está en un rincón de la alcoba, mirando el hacha en la que arde un fuego que le recuerda al aliento de su único y verdadero amor.



Taller de literatura Anroart

18 09 2009

logo TLA

Por fin podemos anunciarlo:

El lunes se abre el plazo de inscripción para el Taller de Literatura Anroart.

Dispones de más información en la página web de Anroart Ediciones, llamando al teléfono 928 058611 o solicitándola por correo electrónico a tallerliterarioanroart@gmail.com.

Llevábamos mucho tiempo intentando crear este taller estable que, esperamos, sea de utilidad a quienes desean adquirir algo más de formación en estas cosas de la escritura.

El TALLER DE LITERATURA ANROART nace con el objetivo de proporcionar una formación lo más amplia y útil posible a los nuevos escritores, así como de buscar la experimentación de nuevos modos narrativos, persiguiendo, en último término, el propósito del descubrimiento de nuevos talentos literarios.
En esta primera fase, la columna vertebral es un taller estable de narrativa (dos horas lectivas semanales), complementado por seminarios temáticos mensuales impartidos por autores invitados, especialistas en las diferentes materias a tratar en cada uno de ellos.
Además, los alumnos dispondrán de tutorías individuales para el asesoramiento en sus proyectos personales.
Está prevista, por otro lado, la celebración de otras actividades, siempre relacionadas con el mundo de la divulgación cultural, tales como conferencias, mesas redondas, sesiones de vídeo-forum, presentaciones y exposiciones.
Un objetivo fundamental a largo plazo es la formación de un grupo de autores que, habiendo asimilado los conocimientos básicos para ejercer eficazmente el oficio de la escritura, conformen un grupo experimental o laboratorio de nuevas técnicas.

TALLER ESTABLE
Entre los meses de octubre y junio se desarrollará un taller estable fundamentalmente orientado al mundo de la narrativa, tanto en el terreno breve (cuento tradicional y contemporáneo) como en el de la novela. Mediante el análisis de obras literarias se extraerán, analizarán y pondrán en práctica las principales técnicas de escritura.
El taller estable constará de una sesión de dos horas semanales.

TUTORÍA PERSONAL
Existirá un horario de atención personalizada durante el cual los alumnos podrán disponer de la asesoría del coordinador del taller con respecto al planteamiento y desarrollo de sus trabajos.

SEMINARIOS TEMÁTICOS
Con frecuencia mensual, los conocimientos adquiridos en el taller estable serán complementados con la celebración de seminarios temáticos impartidos por autores que harán referencia tanto a aspectos concretos del género de la narrativa, como a otras disciplinas, géneros y asuntos que podrán resultar útiles a los participantes.
En esta primera etapa, están previstos los siguientes seminarios:
 Ortotipografía (por Antonio Becerra Bolaños).
 Técnicas de narración oral (por Daniel Martín Castellano).
 La escritura en blog (por Ángeles Jurado Quintana).
 Columnismo literario (por Santiago Gil).
 Cuando ellas tomaron la palabra. Algunas poetas (por Nayra Pérez).
 La construcción del personaje (por Antolín Dávila).
 Grandes ideas, pequeños presupuestos. Escritura cinematográfica (por Aitor Guezuraga).
 El mundo de la edición (por Jorge Alberto Liria).
 Novela negra. Del Hard Boiled al Polar (por Alexis Ravelo).



Motivos de orgullo: Cecilia Varela y Las fauces de Amial

15 09 2009
Portada de Cecilia Varela para Las fauces de Amial

Portada de Cecilia Varela para Las fauces de Amial

Esto es una primicia: ya puedes ver algunas de las, en mi opinión, estupendas ilustraciones que está realizando Cecilia Varela para la edición mexicana de Las fauces de Amial. ¿Qué es Las fauces de Amial? Un libro de terror apto para jóvenes que lanzará en breve Editorial Progreso en su colección Piel de Gallina. En España aparecerá dentro de poco en la colección Laurisilva, de Anroart Ediciones.

Pásate por Nubes Rojas, el blog de Cecilia Varela. Además de las ilustraciones de este libro, podrás disfrutar del talento de esta buena amiga de allende los mares, que dirían los clásicos.

La culpable de todo esto es la inefable Arianna Squilloni, que ha tenido la idea de todo este maridaje. Y tengo una norma que cumple a rajatabla: lo que Squilloni ha unido, que no lo separe el mar.



Ilusionismo

15 09 2009
Houdini

Houdini

Realmente, aquel ilusionista no había tenido demasiado éxito en los últimos años. Había ido envejeciendo al mismo ritmo que sus trucos. Sus palomas, sus conejos, sus bastones que se convertían en flores ya no impresionaban a nadie. Los naipes ya no eran su plato fuerte, porque aquellas manos eran más lentas, más temblorosas. Ahora había otros magos más jóvenes, más espectaculares, que combinaban gags humorísticos con rápidos números en los que atravesaban paredes o escapaban de trampas mortales.

Ya no le llamaban para amenizar cumpleaños infantiles ni para colorear fiestas en residencias de ancianos. Vio caer contrato tras contrato. El último local que aún solicitaba regularmente sus servicios cerró poco antes del invierno. Fue hacia el final de la primavera cuando decidió intentar el asalto al banco. Él no era un criminal. Nunca pensó que la pistola se dispararía en el forcejeo con el vigilante.

Durante meses confió en que los tribunales escucharan sus súplicas. Pero la justicia es ciega. Y en los países con pena de muerte suele ser, además, sorda.

Tras el rechazo de la última apelación, el ilusionista pidió al párroco de la prisión que le hiciera el favor de traerle sus libros. Pasó sus últimas semanas en su celda, dedicado al concienzudo estudio de sus viejos volúmenes de magia.

Finalmente, llegó el día en que le situaron en la cámara sellada. El ilusionista no se resistió. No pronunció unas últimas palabras implorando piedad. No lloró ni clamó al cielo. Se dejó tumbar en la camilla. Las sustancias letales comenzaron a penetrar en su organismo, sus ojos se cerraron y quedó definitivamente inerte mostrando una extraña sonrisa de placidez.

Nadie le había acompañado en vida y nadie lo haría ahora. Había donado su cuerpo a la ciencia. Una vez se hubieron marchado autoridades y testigos, los guardias entregaron el cadáver al Hospital Universitario, donde, esa noche, dos celadores contemplaron, asombrados, cómo el ilusionista se levantaba y, atravesando la pared, salía de la cámara para no regresar jamás.



Compañía

15 09 2009
Remedios Varo: La despedida

Remedios Varo: La despedida

Él estaba solo. Ella también. Decidieron que la mutua compañía ahuyentaría sus soledades.

Ahora viven juntos. Pero no se hacen compañía. Continúan siendo un hombre y una mujer irremediablemente solitarios.

En ocasiones, no es fácil dejar de ser lo que se es.



Sueño de mujer

14 09 2009

No, hoy no es un microrrelato de la serie Sueños (que, lo siento por ti, va a seguir adelante). Hoy es una entrada relacionada con 24 fenómenos de la música popular y uno de la interpretación.

El viernes se presenta el primer disco de En-Cantadoras, con el espectáculo Sueño de Mujer, un dramático-musical interpretado por En-Cantadoras y la actriz Leo Medina, dirigido por Mingo Ruano en la escena y Jacqueline García Álamo en lo musical. El padre de la idea y, entre otras muchas cosas, productor musical, es Manolo Estupiñán, que está detrás de otros fenómenos como Vocal Siete o El álbum de fotos del abuelo. Las palabras son mías, aunque no tanto, porque también son de Frida Kahlo, Djuna Barnes, Pino Ojeda, Valentina Hernández, la de Sabinosa, Rigoberta Menchú y la genial Alejandra Pizarnik.

(En-Cantadoras)

Música, teatro y mujeres fascinantes. Todo eso, made in Canarias. ¿Quién da más?



Hazme el favorcito

13 09 2009

Ceremonias, como sabes, es el blog personal de un escritor. Ese escritor es plenamente consciente de que los textos que publica en este sitio son susceptibles de ser citados o reproducidos por otros bloggers (o bloguers, o blogueros, o como hayamos convenido en denominarlos). Pero una regla no escrita, mas saludable, de estas cosas de las blogosfera es que lo educado es citar la fuente del texto e incluir un link, lo cual, amén otras ventajas, facilita el conocimiento de nuevos blogs a los usuarios de tu sitio.

Así que si, en algún momento, te apetece o te es útil utilizar alguna de las entradas de Ceremonias para tu blog (Ojo: para tu blog; en papel, ni se te ocurra) eres libre de hacerlo. Pero, por favor, compórtate de forma educada: cita la procedencia e incluye un link a este sitio.

Gracias por anticipado.



Amores perfectos

9 09 2009

Era la pareja perfecta: una mujer de espuma que abrazaba y se dejaba abrazar, temblando de placer al ritmo de mis caricias. Mis manos se deslizaban por sus hombros y su espalda. Luego dibujaban costados y caderas para ascender hasta unos senos  niños, antes de volver a bajar hacia el vientre. Pensé que el contacto sería eterno. Pero aquella mujer de ensueño se derritió como el azúcar cuando volví a abrir el agua caliente. Ese es el inconveniente de las relaciones perfectas: permanecen confinadas entre los límites de lo efímero.



El hombre que despreciaba los micrófonos

8 09 2009

josemariamillares

Había nacido en 1921 y participado en algunos de los más importantes movimientos literarios de la segunda mitad del siglo XX en Canarias. Sufrió proceso y cárcel por los contenidos de Planas de Poesía, la mítica revista de la cual fue cofundador. Compartió vida con Pino Betancor, otra firma imprescindible. Era autodidacto y siempre me pareció deliciosamente irreverente y francotirador. Yo tomé contacto con sus versos en una edición de Liverpool realizada por Funámbula en 1990. Me sorprendieron y fascinaron aquellos extensos poemas inspirados por Liverpool o Hong Kong, plagados de imágenes que me sorprendían y me atraían, con un ritmo inasible e inimitable. Después conocí otros libros suyos, con estilos muy diferentes, pero siempre personalísimos: Celdas, Cuartos, Pájaros sin playa.

Sin embargo, no asistí en persona a ninguna de sus escasas apariciones públicas hasta este mismo año, cuando con motivo de la edición de Liverpool por la editorial Calambur (y coincidiendo con la concesión del Premio Canarias de Literatura) intervino en el Club Prensa Canaria. Recordaré siempre (lo recordaremos todos los que allí estábamos), cómo, en medio del acto, el octogenario se levantó de su silla de ruedas y, apartando los micrófonos pidió al auditorio que le fuera permitido, acaso por última vez, recitar poesía “como siempre se había hecho entre poetas”, despreciando micrófonos y permitiendo que fuera el aire el caballo sobre el cual cabalgara la palabra. Y así recitó de memoria uno de los poemas de Liverpool, ese libro que ha sido leyenda entre nosotros casi desde el mismo instante en que fue publicado por aquel veinteañero que él fue y que jamás había estado en las ciudades que evocaba y re-creaba con aquellos versos escritos “sobre la caliente oreja de un reloj moribundo”. No recuerdo haber sido testigo de gesto más poético que el de aquel día.

Ese hombre se llamaba José María Millares Sall y ha fallecido hoy en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

Deja tras de sí una vida llena de poesía y, sobre todo, de libertad. Si aún no has leído nada suyo, quizá es buena oportunidad para que te acerques a Liverpool (a cualquiera de sus libros, pero sobre todo a Liverpool) y cruces este túnel de plomo para ser el primero en llegar con tu sangre a los muelles de Liverpool.



Ni bajo el agua

2 09 2009

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Hoy hace exactamente tres años que colgué mi primera entrada en Ceremonias. Fue Contestación, que posteriormente apareció, como tantas otras de estas ceremonias, en Algunos textículos.

Tres años de blog: 159 cuentos, 34 recuentos, medio centenar largo de noticias y algunos desórdenes; 1.919 comentarios y unas 63.200 visitas (comencé a contarlas a finales del año pasado), no solo desde todo el Archipiélago y el resto del país, sino desde lugares tan lejanos como Bélgica, Alemania, Suiza, Marruecos, Honduras, Panamá, Estados Unidos, México o Argentina.

Tres años de blog y, mientras tanto, seis libros, unos cuantos talleres para adultos, decenas de talleres infantiles, varios espectáculos teatrales, un programa de televisión, trabajo diario, duro y absorbente, enseñándome, día a día, que tengo que seguir aprendiendo y debo aprender a hacerlo mejor. Siempre.

Tres años de blog y un montón de nombres que no intentaré escribir aquí porque son tantos que se me olvidaría alguno: tantos blogueros amigos echando una mano para difundir los cuentículos de este pobre grafómano; tantos amigos nuevos que llegaron para quedarse; y tantos otros que ya estaban ahí pero que no han fallado jamás. Incluso alguno que estuvo todo el tiempo que pudo, pero no consiguió quedarse hasta hoy, porque la muerte es caprichosa, aunque sabe lo que se hace y suele llevarse a los mejores.

Ceremonias cumple tres años. Ya come solo y pide el pis. Si eso ha sido posible es, sobre todo, gracias a ti, que lo visitas de vez en cuando y cuidas de que goce de buena salud.

Confieso que alguna vez, durante este tiempo, pensé en cerrar el quiosco y callarme. Pero hubo dos poderosos motivos que me lo impidieron. El primero, la presencia constante de esos amigos que menciono más arriba, tu misma presencia, entrando a ver qué cuento hay esta semana, cuál es la última obsesión del amigo Ravelo o de qué libro se ha enamorado ahora. El segundo, menos agradable y, no obstante, igual de poderoso: el hecho de que los enemigos (que haberlos, haylos siempre) no se llevarían precisamente un disgusto si de repente esta mosca cojonera decidiera guardar silencio. Alguna vez intentaron embaucarme regalándome un cursillo de buceo. Pero se equivocaban: no me voy a callar ni bajo el agua.

Hay Ceremonias (espero) para rato. Aquí espero tus visitas y tus comentarios.

Yo, como desde hace tres años, te ofreceré lo único que tengo: pequeñas píldoras para leer rápido y pensar despacio.

Y, para conmemorar el aniversario, te regalo esta, que lleva por título:

Cuentículo ciento sesenta

Me pediste silencio. Ahí lo tienes, todo tuyo; guárdalo bien. Yo, si no te importa, continuaré hablando.